Enfrentar los retos estratégicos de la organización requiere un uso eficiente de los recursos y la implementación de fuentes de financiación adecuadas para asegurar que los accionistas logren la rentabilidad deseada. Un desempeño financiero óptimo debe ser planificado meticulosamente y orientado a la creación de valor. Posteriormente, es esencial monitorear continuamente los resultados para garantizar el cumplimiento de los objetivos financieros establecidos.